En casa
1. Usar reglas que sean constantes e iguales para todos los niños de la familia. Sé coherente con respecto al momento de ir a dormir, al toque de queda y a las consecuencias de la desobediencia.
2. En lugar de decirle continuamente a los niños o adolescentes lo que están haciendo mal o de preguntarles por qué no te escuchan, uses observaciones positivas y alentadoras para provocar la conducta que estás buscando. Por ejemplo, ofrece formas para evitar malas conductas.
3. Richard Niolon sugiere que le enseñes a los niños de todas las edades los límites de lo que es una conducta aceptable y una inaceptable, especialmente a los niños enojados. Su principal foco está en decirles a los niños lo que deberían hacer en lugar de lo que no deben hacer.
4. Niolon sugiere que alientes al niño o adolescente a que haga actividades físicas que podrían hacer difuso su enojo, frustración o aburrimiento. Alienta a los niños a que expresen tal enojo en formas que no dañen tu propiedad o a alguna persona. Deja que golpeen sus almohadones, pateen una lata de plástico u otra actividad similar. Cuando se hayan calmado un poco, dales un abrazo, hazles saber que estás ahí para ellos, y que incluso los padres y adultos también se enojan en un momento. Está bien enojarse pero no herir a otros o agredir por eso.
En la escuela
1. Aprende las políticas de tu escuela sobre mal comportamiento de los estudiantes. Cada escuela es diferente, así que asegúrate de entender lo que la escuela requiere de ti en una situación y cuándo es el momento para solicitar ayuda.
2.Establece una buena relación con los estudiantes el primer día de escuela. Explica que la regla más importante de tu clase es el respeto. Los estudiantes deben respetarte a ti y a sus compañeros y deberías respetar a los estudiantes.
3.Pide a los alumnos que te ayuden a crear una lista de comportamientos adecuados y aquellos que requerirían algunas medidas disciplinarias y decide un castigo adecuado para cada ofensa inadecuada. Permitir a los estudiantes ayudar a crear las reglas los hace más responsables de su comportamiento diario. Publica dichas normas en el aula.
4.Utiliza el control de proximidad o de cercanía, para calmar a un estudiante rebelde o desenfocado, tan pronto como notes el comportamiento. Simplemente caminar o quedarte de pie junto al estudiante suele ser suficiente para detener cualquier otra interrupción si se aborda el problema rápidamente.
5.Solicita en voz baja a un alumno disruptivo que se concentre en cualquier tarea que vaya a suceder, ya sea escuchando tus direcciones o completando una asignación independiente o un grupo de ellas. Con sólo decir el nombre del estudiante puedes ayudar haciéndole consciente de que has observado el comportamiento y no lo apruebas.
7.Pregunta de manera privada al estudiante por qué cree que le pediste salir. Discute por qué el comportamiento es inadecuado, guiando su respuesta con preguntas. Cuando estés satisfecho de que el estudiante lo entiende, invítale a volver a su asiento para completar su tarea.
9.Remite al alumno al personal disciplinario en tu escuela, si persisten las interrupciones. Ese personal tiene procedimientos para tratar con el continuo mal comportamiento y podrían ayudarte a aliviar el estudiante en clase.